Atractivos Turísticos

El amplio territorio que se extiende entre el "pie de monte" de Cordillera Oriental y la frontera con Venezuela está formado por los "Llanos Orientales" y la Orinoquía, una inmensa llanura de más de 250.000 kilómetros cuadrados, cubierta casi toda por pastos naturales, con manchas frecuentes de "bosques de galería". Y uno que otro sector de cultivos de arroz, palma africana y oleaginosas, en proximidad de los ríos y no demasiado apartados del "pie de monte".
Los ríos mayores Arauca, Casanare, Meta, Tomo, Vichada, Guaviare, Inirida y sus numerosos afluentes, pertenecen a la Vertiente del Orinoco. El sector comprendido por los dos últimos citados y el Vaupés, deja de ser "sabana" y forma una selva transicional entre el Orinoco y el Amazonas. Con esta excepción, los inmensos pastizales sirven en su mayor parte para ganadería extensiva: fundos de miles de hectáreas, distancias de muchas horas de camino entre un lugar habitado y otro, poca gente, inexistencia de cercos o demarcaciones. Toda la región se somete dos veces al año a fuertes contrastes climáticos: lluvias torrenciales que provocan inundaciones, alternadas por largas sequías que causan voraces incendios.
El medio y sus habitantes tienen mucho en común con los Llanos de Venezuela: historia regional, paisaje, indumentaria, bailes y cantos. (Y a propósito: los joropos, amenizados por pequeños conjuntos de cuerda, incluyen dos instrumentos muy locales: el más pequeño - el cuatro- es una especie de triple minúsculo. El más grande - el arpa - es una herencia de los jesuitas y resulta toda una paradoja, por lo inapropiada a un medio donde todo se mueve a caballo y a grandes distancias. El caso es que la música llanera es una de las mejor caracterizadas del país).
El amplio territorio que se extiende entre el "pie de monte" de Cordillera Oriental y la frontera con Venezuela está formado por los "Llanos Orientales" y la Orinoquía, una inmensa llanura de más de 250.000 kilómetros cuadrados, cubierta casi toda por pastos naturales, con manchas frecuentes de "bosques de galería". Y uno que otro sector de cultivos de arroz, palma africana y oleaginosas, en proximidad de los ríos y no demasiado apartados del "pie de monte".
Los ríos mayores Arauca, Casanare, Meta, Tomo, Vichada, Guaviare, Inirida y sus numerosos afluentes, pertenecen a la Vertiente del Orinoco. El sector comprendido por los dos últimos citados y el Vaupés, deja de ser "sabana" y forma una selva transicional entre el Orinoco y el Amazonas. Con esta excepción, los inmensos pastizales sirven en su mayor parte para ganadería extensiva: fundos de miles de hectáreas, distancias de muchas horas de camino entre un lugar habitado y otro, poca gente, inexistencia de cercos o demarcaciones. Toda la región se somete dos veces al año a fuertes contrastes climáticos: lluvias torrenciales que provocan inundaciones, alternadas por largas sequías que causan voraces incendios.
El medio y sus habitantes tienen mucho en común con los Llanos de Venezuela: historia regional, paisaje, indumentaria, bailes y cantos. (Y a propósito: los joropos, amenizados por pequeños conjuntos de cuerda, incluyen dos instrumentos muy locales: el más pequeño - el cuatro- es una especie de triple minúsculo. El más grande - el arpa - es una herencia de los jesuitas y resulta toda una paradoja, por lo inapropiada a un medio donde todo se mueve a caballo y a grandes distancias. El caso es que la música llanera es una de las mejor caracterizadas del país).

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