La Diversidad Regional y Ecosistémica


El 35% la cuenca del río Orinoco1, se encuentra en territorio de Colombia y abarca el 19.3% del territorio continental del país2. Incluye todo el departamento del Vichada3, el 62% del departamento del Meta4, el 97% del departamento del Casanare5 y el 91% del departamento de Arauca6. Adicionalmente incluye tres municipios de Boyacá, tres de Cundinamarca y uno de Norte de Santander. La gran cuenca del río Orinoco presenta un clima tropical caracterizado por la uniformidad de la temperatura media anual. La distribución de lluvias es estacional con un período seco de entre dos y cinco meses7.
Cuando la Orinoquia Colombiana se asimila a los “llanos orientales”, evoca un espacio plano, uniforme, inmenso y vacío. Esta abstracción simplificada no reconoce la Orinoquia como un territorio de gran diversidad biológica, ecológica y cultural. Tampoco reconoce la heterogeneidad de un territorio que incluye sabanas tropicales, humedales, selvas húmedas y ecosistemas de montaña; diversidad que en el contexto nacional no ha sido del todo comprendida8. La Orinoquia corresponde al bioma de sabana, y a los sistemas ecológicos de las montañas tropicales húmedas. El conjunto alberga un mosaico con 156 tipos de ecosistemas (Romero et al, 2004) de los cuales 92 corresponden a ecosistemas de tipo natural.
Los 32 tipos de sabana que se han identificado (Romero et al, 2004) pueden agruparse en dos grandes categorías: la sabana de altillanura “bien drenada” entre los ríos Meta y Vichada9 que es una sabana hiper-estacional, representada en el Sistema de Parques Nacionales por el Parque Nacional Natural El Tuparro; y la “sabana inundable” que cubre una porción importante de los departamentos de Arauca y Casanare. En ambos tipos de sabana se presenta una intricada red de bosques de galería. La parte andina de la cuenca, por encima de los 800 msnm10, incluye selvas húmedas de los pisos subandino y altoandino, enclaves de matorrales secos andinos; páramos y superparamos. La selva tropical lluviosa que, muy presumiblemente y con ciertas variantes, era la cobertura original en el piedemonte, se encuentra entre los 50 y 1.100 msnm. El piedemonte, en su mayoría hoy deforestado11, se encuentra principalmente
1 Con una superficie de 991.587 km2.
2 Con una superficie de 220.262 km2.
3 Con una superficie de 10 millones de has.
4 Con una superficie de 5.3 millones de has.
5 Con una superficie de 4.3 millones de has.
6 Con una superficie de 2.2 millones de has.
7 En la zona andina, el piedemonte y en las zonas de transición a la selva las lluvias son menos
estacionales; en la mayoría de las sabanas son marcadamente estacionales.
8 Al inicio de los noventa gran parte de los colombianos identificaban ya la Amazonia y el Chocó,
como los principales territorios de la diversidad del país. A fines del siglo la reflexión sobre la magnitud e importancia de la diversidad natural ya se había extendido a los Andes colombianos. La Orinoquia ha permanecido injustificadamente al margen de estas visiones recientes sobre la naturaleza colombiana.
9 Con un área de 9’238.277 has (27% de la cuenca).
10 Con una superficie correspondiente al 11.7% del área de cuenca.
11 Con una superficie de 2´543.526 has (6,7% de la cuenca)


hacia el sureste de la región. Con todo, la mayor extensión de selva húmeda se

encuentra al sur del Vichada en la transición hacia la Amazonia.


Frecuentemente en las sabanas y en la transición entre estas y la selva húmeda, se encuentran las llamadas “matas de monte”. Entre los ríos Vichada y Guaviare se presenta un mosaico de ecosistemas de transición hacia la Amazonia12, con elementos del el escudo del Vichada y Guainía13. El complejo de La Macarena y las cuencas asociadas del alto Guaviare14, con formaciones singulares en las zonas rocosas, contaba originalmente en toda su extensión con una cobertura de selva húmeda, y con formaciones singulares sobre los afloramientos rocosos.


El 76 % del área de la Orinoquia15 aparece en los mapas como cubierto por ecosistemas naturales, sin embargo éstos corresponden con lo que se denominan ecosistemas “semi-naturales”, es decir aquellos cuya estructura y función son, en parte, el resultado de la acción humana. Por ejemplo, las sabanas son ecosistemas en donde las quemas periódicas asociadas con el manejo de las pasturas han alterado no solo el estado de la misma sabana sino su relación con las zonas boscosas aledañas.