La Música del Pácifico Colombiano



Entre el folclor tradicional y la música popular contemporanea
“Para hablar del futuro, hay que comenzar por el pasado”


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Para considerar la música del pacífico, su valor e importancia dentro de la música nacional, es necesario situarla en el contexto histórico y geográfico en el que nace como un producto cultural que ha permanecido vivo en la región desde hace ya más de dos siglos, a través de sus diversas manifestaciones: desde el bambuco viejo, un currulao sin marimba, hasta el folclor chocoano ; y que, según los diferentes estudios al respecto, tiene en el currulao la expresión rítmica más importante del litoral.
Hablar del presente de la música del pacífico implica analizarla en dos dimensiones: una, estrictamente musicológica que tiene que ver con su organología, sus formatos instrumentales, su estructura rítmica, melódica y armónica, su canto y su textualidad, materializadas en las diferentes expresiones folclóricas que existen y se reconocen a lo largo y ancho del pacífico colombiano, desde el norte en el límite con Panamá hasta el sur en el límite con Ecuador. La otra dimensión, la histórica, nos permite ponerla en perspectiva, con respecto a lo que ha sido como folclor regional y como patrimonio cultural, para ver también cuáles han sido sus transformaciones más significativas en diferentes momentos hasta llegar a ser lo que es ahora y poderla pensar en relación con la música popular contemporánea, en el contexto de la industria cultural y el mercado discográfico nacional e internacional ; es decir, para examinar su lugar en el mundo de hoy en tanto mercancía del entretenimiento, sus potencialidades como expresión de una cultura popular y lo que puede llegar a ser en ese sentido, en estos tiempos de globalización..


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DEL FOLCLOR A LA MÚSICA POPULARCon estos cuatro formatos básicos y sus ligeras variaciones locales, se ha producido toda la música folclórica del pacífico. En ellos se sostiene dicho folclor en su sentido más autóctono. Sin embargo, hay momentos de ruptura con estos formatos, que cambian definitivamente no sólo las características musicológicas sino el significado social de la música del pacífico como sucedió en la década del 60, cuando ésta ingresa en la industria discográfica y pasa a hacer parte del cancionero comercial moderno en Colombia. Ese es un momento feliz. Y ello se debe gracias a la transformación que introdujo el maestro Enrique Urbano Tenorio “Peregoyo”, músico oriundo de Buenaventura, pues fue el primero en cambiar radicalmente la organología folclórica tradicional al crear un conjunto inédito, ( para grabar comercialmente) compuesto por una guitarra eléctrica, dos trompetas, dos saxos altos, un bajo, timbal, tumbadora, platillo y campana. Es decir, propuso un rediseño del formato instrumental con el cual cambió la música folclórica al no emplear los instrumentos propios como la marimba los cununos y los guasás. Con este nuevo formato grabó en 1961 su primer disco, “Mi Buenaventura”, composición de Petronio Álvarez, que llegó a ser un éxito comercial y una nueva contribución a la música popular contemporánea en nuestro país.

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LA MÚSICA DEL PACÍFICO Y LA SALSAalexis_bajo.gifAlgunos estudiosos como el músico Francisco Zumaqué y más recientemente el profesor Elías Sevilla, han atribuido esa marginalidad de la música del pacífico al predominio evidente de la salsa en Cali (epicentro urbano de gran influencia en la región y por ello mismo reconocida como la “Capital del Pacífico”), creando así a nuestro modo de ver un falso dilema, una falsa oposición entre estas dos expresiones musicales. Zumaqué, (en un foro que tuvimos oportunidad de compartir con él hace algunos años), con el argumento xenofóbico de que la salsa es música extranjera y por lo tanto ajena a nuestra historia y nuestras tradiciones (como si la historia y las tradiciones colombianas no tuvieran que ver también con el África y la esclavitud, a las que está indisolublemente ligada el origen y desarrollo de la música salsa). Sevilla, considerando la salsa como un espacio de exclusión social en la ciudad. Que la salsa se analice como una instancia de exclusión racista y esto parezca una paradoja, puede ser un punto de vista interesante si se tiene claro el sentido del juego de la inclusión y la exclusión, es decir especificando qué se incluye y qué se excluye. Según el ensayo del profesor Sevilla (“Salsa, rumba y creaciones culturales negras en las lógicas sociales de identidad y exclusión de la ciudad de Cali”), se trata de la exclusión de la música negra del pacífico, que habría sido desalojada de su espacio natural, por una intrusa ruidosa venida de Nueva York y del Caribe. La salsa, al habitar la ciudad y el cuerpo de los bailadores caleños ( y de las ciudades del pacífico, entre ellas Buenaventura) usurpó el lugar que le correspondía al currulao y los 25 aires restantes, que se según el musicólogo Abadía Morales, constituyen el folclor de esta costa colombiana